Sigo naciendo cada día. Me visto de prisa con la memoria oscilante, indecisa entre el barniz y la bruma, para funcionar sin levantar sospechas, para que sigan creyendo que soy la misma de ayer que mira hacia el futuro, como si el futuro surgiera de algún manantial ubicado a la derecha de todas las cosas.
Nadie parece haber visto al fantasma que transita entre los sentidos y agita las sábanas de la inconsistencia para disfrazarse de nitidez.
Mejor así. Que mi fantasma sea una cuestión entre yo y yo. Sin explicaciones, sin justificaciones.
Inventario Verbal II
Nacer todos los días
y que cada día pasado sea una vida.
Cazar con la intención perentoria del hambriento.
Endulzar el borde de las horas con la risa.
Tocar melodías escondidas
como una semilla que despereza sus verdores.
Beber en la medida exacta de la sed
y la ecuación que se genera con su calma.
Recordar que la injusticia no consigue
ser reparada jamás por la venganza.
Besar el Cielo con la boca del Infierno
y el Infierno apostando a que no existe.
Escribir y describir
para el ciego, para el sordo y el ausente.
Cortar únicamente
la rosa que quiere ser cortada.
Correr solamente si hace falta.
Caminar para sentir que el tiempo fluye.
Apoyar la cabeza en el olvido
y darle tregua a la memoria cotidiana.
Mecer los sueños,
mimarlos,
acunarlos,
como el hijo que habrán de ser mañana.
Acarrear el pasado sin que pese
y llamarlo experiencia,
que es más fácil.
Envejecer blandamente y sin rencores,
con la oscuridad justa
y la luz necesaria.
JLP
19950505
