La aplaudís un poco, le decís un par de frases piolas y ahí nomás se sube al banquito y empieza a bailar con más ganas que antes. Es que ella es medio artista, viste? Medio nomás, porque el arte le sirve para alimentar el espíritu, pero para comer-comer tiene que laburar como una negra, tonces es artista de medio tiempo, o sea medio artista. Yo me cansé de invitarla al bingo, pero ella no quiere saber nada, dice que no le gusta, que prefiere quedarse leyendo. Y mirá que le decimos, que no se duerma, quel tiempo pasa y cuando se quiera acordar no va a quedar un candidato ni pa’ saber cómo eran. Todo el tiempo le decimos: buscate un buen muchacho, nimporta que sea muy mayor, si vos tampoco te cocinás al primer hervor. ¡Hay tantos tipos solos! Pero ¡nada! No hay caso. La verdá, no sé qué espera pa’ engancharse con alguien. Ella dice siempre que si no le hace click ni se molesta. Pero claro, si no se arrima a ninguno, por más click que le hagan no se va a enterar. Antes por lo menos te cabeceaban en la milonga, pero ésta encima ni siquiera va a bailar. Ayyy, a mí me preocupa tanto que el tiempo pasa y esta chica, nada che! Al paso que va, cuando le llegue el famoso click va a estar tan sorda que va a creer que le hace ruido la panza! Y en vez de hacerle los honores al candidato, se va a meter de cabeza en la heladera pa' engañar al estómago. Es que yo no las entiendo a las mujeres de la generación siguiente a la mía, y lo digo así porques la única forma de que sentienda… esto de las generaciones es como nuevo, viste? Antes no, antes había abuelas, madres e hijas… ah, claro, y las otras, las solteronas, ésas que tenían 150 años y se hacían llamar señorita, ésas que de hijas pasaban a tías y después a tías abuelas, como para no decirles tía vieja. En general llegaban cómodas a ser tías bisabuelas, y hasta tías tatarabuelas porque, como decían las madres y las abuelas, no se desgastaron criando hijos. Pero eso era antes. Creo que la mía fue la última tanda de mujeres hechas y derechas: o nos casábamos y llenábamos de hijos o nos dedicábamos a vestir santos. Claro que de estas últimas, parece que unas cuantas confundieron a los santos con los sacristanes. Y no faltó la que no encontró diferencias entre el sacristán y el cura. Y bueh, pero nosotras, que pasamos por el registro civil, que discutimos con nuestro marido civil y novio de iglesia en esas horas intermedias entre uno y otro acto, nosotras fuimos otra cosa. Nada de embarazarse y andar luciendo la panza al aire, ni hablar de peliarse con el padre de la criatura antes de que naciera. Noooooooo, nosotras firmes con nuestro padre-padrino, o en su ausencia, nuestro hermano-padrino, que nos llevó al pie del altar, donde nuestra inminente suegra esperaba toda durita, con peinado de peluquería y un olor a spray que te volteaba, si es que no se le había dado por hacerse la permanente ese mismo día y el olor era peor, a permanente con spray. Pero era otra cosa. Y ojo, nos casábamos para toda la vida, el divorcio era para los artistas y las pitucas! Y si a nuestro marido se le ocurría buscar afuera lo que tenía en casa… en fin, hacíamos de tripas corazón y nos aguantábamos el desplante. Ignorábamos la situación, total, como dice doña Nannina, “Los intereses pueden ser de ellas, pero el capital es mío”. Claro que no todas tuvimos la misma suerte. A mí, por ejemplo, me agarró el corralito: el Cacho, que era mi capital, se me piantó un día, se fue con otra, me dejó en banda, y ahí sí me tuve que hamacar lindo para que el Guille terminara la secundaria. ¡Ayyy, lo que me costó convencerlo de que hiciera una carrera universitaria! Menos mal, por lo menos por ese lado la cosa salió bien. Ahora tiene su estudio contable y me ayuda, porque la jubilación de la Caja no me alcanza para nada. Pero, no todo es felicidá, no te creas. No consigo que siente cabeza este chico. Vive trayéndome candidatas, me la paso cocinando para impresionarlas y nada, che!
¡Ahhh… si yo hubiera hecho lo mismo que lestoy recomendando a esta otra gila! Otro gallo cantaría. Y para qué voy a mentir, yo se lo digo por experiencia. Cuando se quiera acordar, ni la cerradura de la puerta de calle le va a hacer click, por más WD40 que le ponga. Y ahí sí que va a ser duro. Las noches son laaargas. Las de invierno porque no amanece nunca, y las de verano porque por más que una se lo proponga, el calor espanta al sueño, y una se la pasa de la cama a la cocina, de la cocina al baño, y del baño al living antes de volver a la cama, y vuelta a empezar. Y una se queja de esta rutina, pero es al cuete. Los gatos sólo maúllan como diciendo “yquéquerésquetehaga”, y el Fito, cuando me oye levanta una oreja, hace como que presta atención, mira lánguido y después la deja caer. No sé por qué, me da la impresión de que pone cara de “norompas!”. Y bue… yo ya estoy resignada, pero ella, ella que todavía está como para no quedarse sola… por qué, digo yo, por qué Dios le da pan a esta chitrula que no tiene dientes???
jueves 6 de septiembre de 2007
Monólogos - I - Click
Labels: Monólogos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Diseño original por headsetoptions | Adaptación a Blogger por Blog and Web

0 comments:
Publicar un comentario en la entrada