Tengoquepublicartengoquepublicartengoquepublicar… ¿Y qué estoy haciendo con esto, sino poner en la vidriera las hojas de un libro sui generis a medida que van haciendo su ruta: mente-manos-teclado-pantalla-internet? Noeslomismo, dice la que nunca se animó y cierra los ojos horrorizada ante la visión de su libro emparejando las patas de una hipotética mesa. Tampocoeslomismo, me dicen los que me preguntan paracuándoellibro. Y aquí vendrían tantos y tantos párrafos dispersos en words y mails backapeados al bulto. Ha sido un tema recurrente, casi como Buda mirándose el ombligo. De todos, elijo un rescate reciente:
Tengo por costumbre escribir en los libros como para sentirlos más cerca... Quizá tanto como escribo libros, hago otras cosas que mis alrededarios ven, si no con disgusto, al menos con reprobación. Y quizá, también, tan malo como escribir esta página es hacerlo en este momento, en que todo lo que pueda decir no es azul precisamente. Tengo mi propio "Sujeto y Predicado" que voy leyendo a empellones, de a ratos. Tengo también este sujeto vivo en mí, que compone predicados absurdos algunos, lógicos otros, y crea verbos para seguir andando las más de las veces. Soy un poco sujeto que va predicando por las horas incesantes su propio evangelio de ansiedad y preguntas, de razones y miedos. Soy sujeto en crisis que pugna por desatarse en un predicado de palabras.
[Dedicatoria para C. en “Sujeto y Predicado”, de Carlos Enrique Urquía. 4 de mayo de 1976].
Veinte años no es nada, pero más de treinta merecen por lo menos un brindis! Me sorprendiste, y muy gratamente, al devolverme un pedacito de mí misma, porque mucho de lo que soy es lo que escribo... porque mucho de lo que escribo es lo que soy. Después de tantas y tantas mudanzas —no quieras saber cuántas— hasta aterrizar de nuevo aquí, en la casa de los viejos, donde estoy construyendo mi lugar, sigo arrastrando cajas con papeles. Son viejos papeles escritos, borroneados, que me resisto a tirar, como todo el mundo me aconseja, porque sé que entre ellos todavía hay láminas de mí misma para rescatar.
¿A qué viene esto de los papeles que arrastro? A que más de una vez me sorprendo al encontrar entre esos papeles, o al repasar mis libros, cosas que no recordaba haber escrito. Son mías, mi letra me delata. Escritos en los que vuelvo desde la que fui para decirle a la que soy que ya no se pregunte si esta manía de escribir es talento o sólo oficio. Aquella que fui me dice que escriba nomás, que me largue. Que borre el miedo de ser quien me toca ser con las palabras que sigo dando a luz a través del tiempo. Y vos, por empeño o por azar —¡quién sabe!—, guardaste esta dedicatoria que no recordaba haber escrito y me la devolvés justo cuando la estaba necesitando.
Fuiste parte de mi vida en un tramo muy extraño, conociste a una Jose que ya casi nadie recuerda. Nos debemos una larga charla, quizás para hacer las paces con una historia que no fue. Después no nos quedará más remedio que ser amigos. Y no te quejes por eso... En cuanto a los amigos, loca o no, les da lo mismo. / Me aman más allá de cuanto escriba, / les guste o no, entiendan o no. Y además, / las pizzas me salen bien y juntando tréboles no jodo a nadie (de “Carne cruda, o La simulación de mi cordura”, 25-10-1998).
Gracias por este pequeño rescate, tan importante para mí.

1 comments:
Hola JO! Te quise escribir en la BIENVENIDA...pero ya te me adelantaste con una nueva publicacion, asique me queda saludarte aqui o en realidad FELICITARTE porque como dicen muchos es un placer leer lo que escribis y el mejor regalo que podes hacer es ponerlo en tu Blog, para que muchos podamos y puedan seguir siendo parte de tus historias...Te deseo lo mejor con el Blog y sabe que te quiero muchisimo!!!
Publicar un comentario en la entrada