jueves 8 de noviembre de 2007

Rescates - V – De Patrias y en camino

Voy rondando, casi husmeando mis propias huellas, las que quedaron en papeles, y desde hace unos años aparecen en pantallas que van rescatando y trasladando lo previo de modelo en modelo. El tema me atraviesa, es una lanza que me esperó a bordo del Conte Biancamano, hizo blanco y aunque no consiguió derrumbarme, se quedó a vivir aquí, en este lugar, a medio camino entre el esternón y la axila, donde la vida teje con latidos y se deshace en nostalgias.
Para Gloria, ahora como entonces.

De Patrias

Quiero una hoja blanca
sin marcas ni señales.
Quiero decir lo mío,
suelo y cielo.
Que no es más mío
que tuyo,
todo es préstamo.

Para hallar el camino
hago un camino.

Para amar a la Patria
me la invento.


Si por azar
el Universo jugara a los plurales
y me viera enfrentada a lo distinto
amaría por Patria cada estrella
cada mundo y cometa,
y el vacío.

Mas por azar (¿quién sabe?)
soy terrestre
—Quiero decir,
que vine como todos, de visita—

Aquí uso traje de carne,
huesos, sangre
(ese encaje prodigioso de la Vida).
Pero es sólo el continente necesario
recipiente de un sagrado contenido,
la estación terminal donde
de tanto en tanto,
regreso,
muero,
nazco,
y me redimo.

Digo terrestre
y arrastro con nostalgia
una ausencia flagrante
que Alguien, con humor, me compensó con sueños
(ellos salen a volar... yo voy con ellos).

Soy terrestre, pedestre,
y me pregunto
¿Quién soy esta vez?
¿Qué juego me ha tocado?
Nací allá,
nací aquí,
y cada uno de mis días son de parto.
Aprendí con fervor y sin sospechas,
allá, aquí,
cuanto quisieron y pudieron enseñarme.

Y me sigo preguntando, todavía,
¿Quién soy esta vez?
¿Qué juego me ha tocado?

Esta vital ignorancia no me impide
ejercer los amores asignados:
“Amarás a tus padres, tus hermanos,
amarás a los otros y a tus hijos ¬
—especialmente a ellos—,
y amarás a la Patria”.


Es fácil con la gente: el amor brota y basta.
Después... ¿quién sabe?
Lotería, juego, empleo permanente,
vacación o vocación,
entre la gente
el amor circula, permanece,
se hace
y se deshace.

Pero la Patria...
La Patria no es redonda,
la Patria no tiene cuatro lados,
ni es una sola, ni me cela
(Quien me cela medra en bancos, blande espadas).

Algunas que la imitan,
pretenciosas e histéricas
se menean en tribunas
agitadas por voces que declaman.
(¿Puede alguien creer que son la Patria?)

Hay otras que parecen ser de mármol
y nada las conmueve,
tan estáticas.
Hay unas diminutas,
otras grandes y fuertes.
Y hay fronteras que siempre se desplazan.
Siempre alambres, puertas, límites,
y armas,
muchas armas,
mucha declamación
y toda la arrogancia.


Tanto han insistido en los rituales,
que la emoción aflora igual,
aunque la letra,
sin dudas ni rubores,
hable de Dios,
del Cielo
y de la lucha,
como si el adversario no tuviera
ni Dios, ni Cielo,
cadenas ni medallas.
Como si no fuéramos iguales.
“Que mi tierra, que el cielo y el sol,
que los vientos y las nubes...”

Como si todo fuera propio,
y todo
corriera el riesgo de ser arrebatado.
Como si no estuviéramos de paso.

Si el mundo es una Aldea,
donde todo es cercano,
y todo nos concierne...
¿no deberíamos ya olvidar los límites
y amarnos?

Patria
es el nombre
para la suma de todo lo que amo.


JLP
31-07-94