Llegó Guido y trajo magia de estos tiempos en su valija, la de la laptop. Magia de imágenes y sonidos antiguos pero actuales. Magia que tiene la virtud de arrancarme lágrimas de nostalgia.
Inventario Verbal I
Hacer el Inventario.
Rezar la oración justa.
Limar las piedras filosas.
Sonreír al extraño.
Pesar todos los recuerdos.
Viajar sin llegar nunca.
Desalambrar el Paraíso
para que nadie pueda escriturarlo.
Dar las buenas noticias
aunque en la boca se agiten los guijarros.
Sostener el cielo con los sueños.
Alimentar los sueños
y regresar al alba
y recordarlos.
Sembrar vientos
y cosechar tempestades en un vaso.
Volver a sembrar,
esta vez en terreno inaccesible
y guardarse quimeras por si acaso.
Dormir en los rincones de la noche.
Dormir, ¡ah, dormir!
dormir sin condiciones y sin plazos.
Creer en la verdad del mentiroso
y en la justicia feroz de las mortajas.
Pasar inadvertido
en la siembra, en la siega
y en la sombra.
Pagar con monedas de asombro
los gramos de lógica en tiempos de desquicio.
Espiar todo lo que vuela
y también
el desperezo fugaz de la amapola.
Leer los libros no escritos
en el recorrido de las estrellas.
Contar el viaje sin haberlo empezado.
Poder decir no puedo
no quiero
no me gusta.
Necesitar otro color.
Encontrar otro color.
Explicar otro color con la palabra.
Arrebatarle al sol
la urgencia de morirse en el ocaso,
y a la vida todos sus secretos
para juzgar si el Paraíso es necesario.
Capturar el olvido para domesticarlo.
Inclinar la cabeza únicamente
para no tropezar.
Responder con la voz de la inocencia.
Invitarme a seguir este Inventario
para que el verbo no se agote
en los límites que impone el diccionario.
JLP
19950428

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